La raíz de apio suele pasar desapercibida en la cesta de la compra, pero al hornearla se convierte en una auténtica obra maestra culinaria. Su pulpa blanca, tras pasar por el horno, se vuelve tierna, jugosa y adquiere un ligero sabor cremoso con notas de nuez apenas perceptibles. Es un plato muy elegante, de aspecto sobrio y estiloso. El apio al horno es la elección perfecta para quienes buscan nuevos sabores entre los productos habituales, aprecian la ligereza y quieren añadir a su cena ese toque especial y «terroso» que solo los verdaderos tubérculos pueden aportar.
Preparar el apio es muy sencillo: córtelo en rodajas grandes o en cubos, rocíelo con aceite y añada una pizca de sal. Se cocina un poco más que la patata, pero el resultado merece la pena. El apio nos recuerda que, a menudo, detrás de una apariencia poco llamativa se esconde una profundidad sorprendente. Deje que estos trozos blancos aparezcan más a menudo en su mesa, inspirándole a descubrir nuevas facetas de las verduras conocidas y llenando su hogar con el aroma de la frescura y la energía pura de la naturaleza.
